Los probióticos son microorganismos vivos, principalmente bacterias, no patógenas, utilizados en forma de suplemento alimenticio, que tras ser ingeridos en cantidades suficientes, mejoran el equilibrio microbiano intestinal y provocan efectos benéficos sobre la salud de quienes los ingieren. Es decir, ayudan a repoblar el intestino con bacterias beneficiosas en desmedro de las patógenas.




De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la definición de probiótico es: “Microorganismos vivos que, cuando son suministrados en cantidades adecuadas, promueven beneficios en la salud del organismo hospedador”.

Desde la década de los 80, la investigación científica sobre las propiedades saludables del consumo de probióticos en humanos ha aumentado considerablemente, lo cual ha promovido significativamente su uso. En medicina veterinaria, durante los últimos 15 años se han realizado más investigaciones, aun quedando terreno por cubrir en este aspecto.

En general, los probióticos se usan o recomiendan ya que ayudarían a mejorar la salud del tracto gastrointestinal y la función inmune. A pesar de no existir suficiente evidencia, hoy en día los probióticos han demostrado beneficios en perros y gatos con: diarreas agudas y crónicas no específicas y en perros con diarreas asociadas a trastornos de la dieta.

Dentro de las principales funciones de los probióticos podemos encontrar que:

- Contribuyen a restaurar la microbiota, es decir los microorganismos que viven habitualmente en el intestino.

- Compiten con microorganismos patógenos en el intestino, inhibiendo toxinas bacterianas y evitando infecciones.

- Producen sustancias antimicrobianas contra otros organismos no deseados.

- Estimulan el sistema inmune.

Los probióticos son administrados en suplementos nutricionales en distintas formas (cápsulas, polvo, etc) y su preparación puede contener una cepa única de bacteria o más.

La principal diferencia entre pre y probióticos es que los primeros forman parte de los alimentos y los probióticos son bacterias “buenas” agregadas a los alimentos.

No se han reportado complicaciones asociadas al uso de probióticos en pequeños animales (perros y gatos) por lo que la seguridad y facilidad de administración (en su dieta) los hace aún más interesantes como agentes terapeúticos.


En la actualidad, existen productos de uso veterinario que contienen probióticos, los que se recomiendan en perros y gatos a diferencia de los alimentos lácteos para humanos que los contienen, ya que estos podrían causar trastornos gastrointestinales (diarrea, vómitos) por intolerancia a la lactosa en los animales.


 


Dr. Rodrigo Crossley K.

Director Hospital Veterinario

Universidad Santo Tomás