Pastor de Brie
El Pastor de Brie pertenece a una de las razas de perros franceses más antiguas y es mencionado por primera vez en 1809, así que, como todos los perros europeos, posee una larga historia. Evolucionó en la región de Brie y fue conocido como raza a finales del siglo pasado, cuando el cinólogo P. Ménguin lo diferenció del pastor de Beauce. (El briard tiene el pelo largo y el Beauceron lo tiene corto). Descripción: Perro de aspecto vivo. Bien proporcionado, duro y fuerte. Sus ojos oscuros están a menudo tapados por las cejas peludas. Tiene también barba y bigote. Las orejas son naturalmente colgantes, pero a menudo se recortan y aparecen pequeñas y erguidas. Lomo recto, pecho ancho y miembros musculosos. La cola, muy poblada, debe ser llevada baja. Pelaje: largo, áspero e impermeable. Color: se dan todos los colores uniformes, excepto el blanco y el marrón oscuro.
Caracter: Se trata de un perro enérgico, obstinado e inteligente. El vínculo familiar refuerza su instinto de protección, principalmente con los niños. Un poco rústico, pero alegre y sociable. Se obtiene mucho más de él con las recompensas que con los castigos, pues es un perro hipersensible.
Utilización: Buen perro de rebaño (dos o tres Pastores de Brie bastan para asegurar la guarda de 600 a 700 animales), actualmente se está convirtiendo en un perro de compañía. De hecho, estos perros tienen la necesidad de desarrollarse en un medio familiar, pues precisan mucho cariño. Es útil para cualquier actividad deportiva: ciclismo, trineos, concursos de campo, pastoreo, etc.
Cuidados: Al tratar al Pastor de Brie hay que hacerlo con cariño, enfatizando más las recompensas que los castigos y valorando sus (no pocas) buenas cualidades. Precisa ejercicio (cualquier actividad le parece divertida). La poca dificultad en el cuidado de su aseo contrasta con la complicada combinación sensibilidad-dureza de su adiestramiento.
Alimentación: Las necesidades en Kcal. diarias son 2.050 - 2.150. Este valor es mayor en los ejemplares particularmente activos. Además de aportación mineral-vitamínica es fundamental complementar la dieta con aceites vegetal cuyo contenido de ácido grasos insaturados, sea elevado. Debido al tiempo de pelaje, una carencia de los ácidos arriba mencionados puede provocar, además de graves alteraciones en el organismo, un notable deterioro de la capa que pierde su brillo y adquiere una textura afelpada.












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