La obesidad es el mal que predomina hoy en gatos



Esta condición requiere de un manejo especial, pues el felino, a diferencia del perro, no puede adelgazar abruptamente porque puede enfermarse.






Por María Paz Carvajal




Gatos cada día más sedentarios y degustadores de comida enlatada o golosinas especiales han llevado a que la obesidad sea hoy la enfermedad más prevalente en el felino doméstico.

Cifras mundiales hablan del 20 a 30% de la población aquejada de sobrepeso y/o obesidad. Sin embargo, un muestreo realizado en 2004 a más de 200 gatos clínicamente sanos del sector oriente de Santiago (Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea), reveló que 49,7% tenía sobrepeso y el 8,7% obesidad.

En Macul, La Reina, Peñalolén y Ñuñoa, en tanto, había 23% de sobrepeso y 5,5% de obesidad. El sondeo, este año, arrojó en la comuna de Santiago 17,7% de sobrepeso y 0,8% de obesidad.

Pareciera que a medida que aumenta el estrato socioeconómico, hay menos actividad, más golosinas, más animales esterilizados, más razas que tienden a tener mayor peso y, por ende, más felinos "rellenitos".

Sin embargo, no es un logro del cual enorgullecerse. La obesidad puede disminuir la esperanza de vida hasta en 5 años, además de inducir, entre otros problemas, diabetes mellitus tipo 2, pancreatitis crónicas, patologías osteoarticulares, mayor riesgo anestésico y menor efectividad del sistema inmune.

Pero no se puede llegar y poner a dieta al gato: a diferencia del perro, el felino debe comer varias veces al día (16 a 20 veces) y en porciones pequeñas. "No encontrar su alimento puede ser motivo de ansiedad u otras patologías conductuales", explica la doctora Lina Sanz, vicepresidenta de la Asociación Chilena de Medicina Felina.

De a poco

Su "régimen" debe ser monitoreado por un especialista, pues no puede bajar más del 1% de su peso a la semana o corre el peligro de sufrir una patología de alta mortalidad llamada lipidosis hepática. Cuando un gato deja de comer o está a dieta sigue ocupando una alta cantidad de proteínas, las ingiera en su alimentación o no. "Comienza a catabolizar sus propias proteínas (a comerse sus propios músculos) y le empiezan a faltar ciertos aminoácidos esenciales, lo que lleva a un bloqueo del hígado y a caer en una falla hepática".

Para adelgazar deben comer alimento de prescripción (que se vende con receta); no basta la comida "light". Ésta sirve más bien para evitar que recuperen el peso que ya han bajado o cuando se advierte que el animal podría engordar a corto plazo (por ejemplo, porque se le murió su compañero con quien jugaba o porque fue esterilizado).

Respecto de estas cirugías, en todo caso, hay que aclarar el mito: la esterilización no lleva necesariamente a ser obeso. "Si bien cambia el metabolismo y disminuyen los requerimientos nutricionales, cuando se realiza antes de los 6 meses, no hay mayores problemas porque el animal joven igual es mucho más juguetón y quema grasas". En los mayores, sí vale hacer algunos ajustes que debiera indicar el veterinario.

Entonces, si su gato ha perdido cintura, si al acariciarlo cuesta sentir sus huesos y/o tiene su abdomen más abultado, es bueno consultar a un veterinario para recibir un plan de alimentación y ejercicio. Dejar el sillón por un rato y volver a jugar con el ovillo de lana, puede ser una buen comienzo.






Fuente: www.emol.com (Sábado 1 de Abril de 2006)

(http://diario.elmercurio.com/2006/04/01/vida_y_salud/mas/noticias/731AE5D0-D3E1-4AB4-9641-6CCA1D3CBD24.htm)
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