Qué hacer con los molestos rasguños de gato



La solución no es extraer sus uñas, sino que evitarle el estrés para que no acentúe la conducta.


Por María Paz Carvajal

Algunas personas han optado por comprar soquetes que les cubran las patas, otros no han titubeado en solicitar la extracción de uñas. Lo cierto es que los rasguños de gato son uno de los principales dolores de cabeza para sus dueños, en especial cuando el blanco es el sofá, las cortinas o las sillas del comedor.

Para tomar medidas apropiadas hay que partir por conocer la naturaleza felina. A diferencia de los humanos, el tejido cuticular en el gato no sólo juega un rol estético o de protección, sino que es parte de su anatomía básica.

"Las uñas le permiten desplazamiento, equilibrio, estiramiento, placer, defensa y marcación de territorio. Son para él una manifestación de su conducta", explica Denys Adauy, médico veterinario del Centro Veterinario Padre Hurtado

El gato es una especie territorial; es decir, organiza su vida en áreas determinadas: posee un área de aislamiento (donde duerme y se refugia), un área de actividad (donde caza, come, juega, socializa) y un área de agresividad (en la que no acepta la entrada de cualquier persona o animal). "Además, diseña caminos para acceder a cada una de ellas, y para defender todos estos espacios ocupa marcas olfatorias y visuales", agrega.

Así, el animal queda con la tranquilidad de que ese sector es "suyo". Las marcas olfativas son las feromonas (moléculas volátiles que impregna en las zonas de marcaje), mientras que las visuales son las posturas, la orina y el rasguño.

No a las mudanzas

Este contexto sirve entonces para ver que una extracción de uñas atenta contra su naturaleza. Además, es una amputación, ya que se les corta a la altura de la segunda falange, con tendones y hueso incluido, aclara la doctora. De hecho, está prohibido en Europa.

"Un gato sin uñas vive inseguro, por lo tanto se afecta su desplazamiento y su comunicación con el entorno. También le cuesta pisar y cubrir sus deposiciones con la gravilla".

Incluso, como evita posarse en los miembros anteriores, éstos se pueden atrofiar. Y, peor aún, los gatos con uñas extraídas suelen acentuar otras conductas indeseadas, como morder o marcar con orina.

La solución, entonces, pasa primero por no fomentarle la marcación territorial más de la cuenta. ¿Cómo?

No alterándole mucho su ambiente con mudanzas, transporte, cambios frecuentes de muebles o llegada de extraños (por ejemplo, un gato nuevo).

Lo segundo es comprarle un poste para arañar. Claro que hay que ubicarlo en la zona donde suele rasguñar y tener más actividad. Debe tener una altura apropiada, para que pueda estirarse bien, y ser firme, porque si se cae no lo volverá a usar. Una ayuda para atraerlo es impregnar el pilar con hierba gatera que se vende en tiendas (catnip).

En el mercado también se puede comprar Feliway, un producto de feromonas sintéticas que se colocan en los muebles que el gato más rasguña. Así, cuando lo huela entenderá que ese objeto ya está marcado, y se calmará. El tratamiento dura cerca de un mes y su efectividad supera el 96%.






Fuente: www.emol.com (Sábado 4 de Diciembre de 2004)

Foto: Julio Maillard

(http://diario.elmercurio.com/2004/12/04/sociedad/mas/noticias/43D301EC-F9A2-4DA8-9047-E74FCCF1E74C.htm)

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