Para que el mayor espacio efectivamente les otorgue a las aves confort y libertad, hay que elegir bien a los compañeros de habitación.
Por María Paz Carvajal
Grandes, coloridas y de sonidos naturales que invitan a la calma. Las pajareras, aunque implican más trabajo que una reducida jaula de canario, permiten explorar mejor el mundo de las aves: juegan, pelean, se emparejan.
Lo primero es calcular sus dimensiones, lo cual dependerá del tipo de especie. Por ejemplo, para un grupo de unas diez aves pequeñas, un espacio apropiado puede ser un habitáculo de 2 metros de alto por 1,5 metros de ancho.
Claro que mientras más grande sea, mejor el "resort". Si se desea tener una bandada de unos 30 loros, sería ideal una jaula de unos 2,5 metros de alto por 2,5 de diámetro (en el caso que sea circular o hexagonal). De ubicársele en el campo, no hay que subestimar a los roedores, por lo que es imprescindible hacer una pequeña base de hormigón para impedirles el paso, opina la médico-veterinaria especialista en animales exóticos del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, doctora Alicia Solís.
Cada uno con su pareja
Al momento de elegir a las aves, es fundamental no mezclar órdenes. Es decir, poner sólo psittaciformes (loros, catitas, ninfas, inseparables, rosellas, etc.) o sólo paseriformes (canarios, diamantes, manones, etc.).
"Entre las aves también hay dominancia y los loros pueden terminar dañando al canario con su pico, que es curvo y bastante fuerte".
Para evitar riñas, hay que tomar la precaución de tenerlas en pareja (especialmente si son loros o si la idea es que las aves se reproduzcan). Asimismo, conviene poner varios bebederos y comederos, y un nido para cada pareja.
Antes de recibir a un nuevo huésped es recomendable dejarlo unas dos semanas en "cuarentena", al interior de otra jaula alejada de la principal. "De esa forma, si viniera enfermo, uno podrá notar cuando presente síntomas". Por lo demás, la jaula auxiliar siempre servirá para aislar a alguno que se enferme y amenace con contagiar al resto.
Una vez trascurrido ese período de espera, se puede ingresar el nuevo residente a la jaula grande, pero sin dejar de observarlo. Al cabo de un rato suele integrarse muy bien a la comunidad.
No obstante, hay ocasiones en que no para de ser hostigado por los demás. La opción entonces es regresarlo a la jaula chica, pero esta vez cerca de la pajarera, para que se vayan acostumbrando. Luego, hay que reintentar su inserción; si vuelve a fallar -aunque no es lo habitual- quizás sea mejor no insistir y dejarlo en la jaula auxiliar. Lo mismo se sugiere en el caso de algunas parejas de aves que se dedican recurrentemente a matar huevos ajenos o incluso a robárselos.
Fuente: www.emol.com (Sábado 9 de Abril de 2005)
Foto: Fotobanco
(http://diario.elmercurio.com/2005/04/09/sociedad/mas/noticias/E2581A89-6CFA-4727-851A-99010161CE3C.htm)
Autor :
Club de Mascotas Bayer (c) 2012 , http://www.clubmascotas.cl/1327